miércoles, 5 de enero de 2011

Sobre el Paisaje Urbano by Reyes Gallegos


¿Por qué incorporar el paisaje urbano a las políticas de planificación urbana?

 El paisaje urbano, a través de su gestión y ordenación, actúa como indicador de análisis, planificación y gestión de la ciudad en todos sus ámbitos: culturales, ecológicos, sociales, económicos, ambientales... es recualificador de la identidad y calidad de vida de los habitantes, además aportar al espacio público y a la gestión social del mismo un potencial educativo para lograr ciudades cohesionadas física y socialmente.


(...) “el paisaje va a desempeñar un papel fundamental, en la medida que constituye uno de los indicadores más fiables del nivel de cultura, de civilidad y de urbanidad de un país.”(...)[1]


 El paisaje puede entenderse como factor de calidad de vida, identidad, cultura... y como recurso económico, no sólo en el ámbito del turismo, sino en referencia a los aspectos cualitativos de la realidad donde vivimos.[1][2] Hay que entender la configuración de la identidad de una sociedad por medio del trabajo de construcción y adaptación al paisaje sobre el q se asienta.
“La recuperación de los modos de vidas y de sus escenarios domésticos y urbanos, la puesta en valor del patrimonio, la cultura material como componente insustituible de la identidad urbana y las nuevas iniciativas de la cultura contemporánea en los diferentes ámbitos son claves para la ciudad sostenible, que recupera la cultura de la ciudad construida y la convierte en soporte donde proyectar las nuevas exigencias”.[3]

  Teniendo en cuenta la perspectiva general que introduce el planeamiento territorial y urbano, en razón a la ciudad, aparece como oportunidad clara la reflexión sobre el paisaje urbano de nuestras ciudades, como seña de identidad para una ciudad a partir de sus espacios libres, pavimentos, vegetación, fachadas... en definitiva su consiguiente imagen. El paisaje urbano supone ir mas allá de la imagen física urbana, acercándose desde una perspectiva amplia, a los aspectos sociales, económicos, culturales y urbanísticos que busquen hacer posible un escenario de calidad de vida en la ciudad, sin entenderlo como una operación de maquillaje. A veces se puede confundir con actuaciones de mimesis, maquillaje o tematización, banalizando los paisajes de nuestras ciudades.

 Cabe destacar la incorporación en el Convenio Europeo del Paisaje de otras medidas que hacen alusión al compromiso de reconocimiento jurídico del paisaje como elemento fundamental del entorno humano, a la promoción de procedimientos para la participación pública y a la necesidad de integrar el paisaje en políticas de ordenación territorial y urbanística.

“El patrimonio cultural debe integrarse en las políticas de gestión, protección y ordenación de los paisajes. Existe una falta de coordinación entre las administraciones públicas implicadas.”[4]

“Finalmente, relacionar ordenación del territorio y paisaje, con el requisito imprescindible de la respetabilidad general de esta política, puede representar la posibilidad de extender a todo el espacio gobernado y a todas las personas que lo habitan el derecho a vivir en un medio digno; una exigencia que ya en 1948 proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 25) y que ha venido a ratificar y precisar la Convención Europea del Paisaje”.[5]

 Por otro lado, se detecta la necesidad de recuperar paisajes degradados con nuevas perspectivas que ayuden a la integración del paisaje en la ordenación del territorio y el planeamiento urbano, la puesta en valor de los paisajes culturales, el mantenimiento de la biodiversidad, la contribución del paisaje a la identidad y su importante papel en la relación entre ciudad y ciudadano. En este sentido encontramos referencias a este respecto en diversas directrices europeas: La Carta del Paisaje Mediterráneo (1992) 10, Estrategia Territorial Europea. Hacia un desarrollo equilibrado y sostenible del territorio de la UE (ETE - 1999), CEMAT (que recoge la filosofía del CEP) y la Agenda Territorial Europea y política de Cohesión (2007-2013), entre otros.

 Salvo excepciones, el diseño de los espacios públicos y colectivos en la ciudad moderna está lejos de la calidad de los espacios de la ciudad tradicional. Trabajar en la regeneración de estos espacios obsoletos en esta sociedad compleja exige propuestas que procedan desde las miradas técnicas, económicas, medioambientales y sociales.

[Fragmento del Trabajo Fin de Máster de Gestión, Protección y Ordenación del Paisaje.
Reyes Gallegos Rodríguez, arquitecta I paisajista]


[1] Joan Nogué, (Agosto 2006) Artículo EL RETO DEL PAISAJE (en La Vanguardia).
[2] Florencio Zoido Naranjo. Director del CEPT.
[3] Extracto del Proyecto de “La Ciudad Viva”. Junta de Andalucía. www.laciudadviva.org.

[4] Silvia Fernández Cacho. Clase impartida en el Máster de Gestión, protección y ordenación del paisaje. Sevilla, Marzo 2008.
[5] Florencio Zoido. Paisaje y ordenación territorial en ámbitos mediterráneos. Jornadas sobre el paisaje mediterráneo: opciones de funcionalidad. Valencia, Abril de 2006.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada